
A pesar de que esta ley hoy no está vigente (por desgracia para muchos), el toro gozó de cierta libertad y alivio en la época de Carlos IV.
En 1805, otro real decreto de Carlos IV reiteraba la abolición de las corridas de toros en España y sus territorios de ultramar, A pesar de que se toleraban algunas excepciones con fines benéficos. Prohibición que dejó de ser efectiva incluso antes de la aparición de Fernando VII, el rey absolutista que restaura el tribunal de la inquisición (abolido en 1808) y da su apoyo a las corridas, mientras suprime las libertades y la constitución de 1812. Cerrando las aulas de la Universidad en todo el reino, al mismo tiempo que crea, en 1830, la primera escuela de tauromaquia, con sede en el matadero sevillano, que serÃÂa cerrada tras su muerte, en 1834, bajo la regencia de MarÃÂa Cristina.
El deseo de la mafia taurina de afianzar su poder e imponer su espectáculo a toda costa a la población española incrementa el ritmo de construcción de circos de muerte a lo largo del siglo XIX (en respuesta a la prohibición legal de las corridas), en cuyo perÃÂodo se erigen y se aumenta la capacidad de la mayorÃÂa de los que hoy están en uso.





















































